efecto



martes, 15 de marzo de 2011

Yo Logré Salir del Homosexualismo Testimonio de un homosexual transformado por el poder de Dios


—¿Qué culpa tengo yo de ser homosexual? Yo no pedí esto. Así nací. Así vine a este
mundo y no puedo cambiar mi identidad sexual. Algunas personas nacen heterosexuales
y otros nacemos homosexuales—. Todo esto me lo decía a mí mismo al ver que mis
esfuerzos por quitarme la atracción hacia otros hombres no me daba resultados.
Conozco los argumentos que se da a sí mismo el homosexual para justificar su condición.
Yo mismo pasé por toda la gama:
* Es una condición hormonal que nada tiene que ver con la voluntad.
* David y Jonatán, eran homosexuales. ¿No lo dice la Biblia?
el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo...E
Hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo.
1 Samuel 18:1,3
* Dios no puede condenarme por mi homosexualismo si Él mismo me creó así.
* La sociedad no tiene derecho de excluirnos de ningún tipo de puesto porque el
homosexualismo es simplemente otro tipo de identificación sexual.
* Unámonos para luchar por nuestros derechos legales como ciudadanos de este país. No
pueden tratarnos como si fuésemos ciudadanos de segunda o criminales.
Etcétera, etcétera, etcétera.
¡Cuánto sufría! Estos argumentos me consolaban, o mejor dicho, me ayudaban a
racionalizar, pero en el fondo, yo sabía que no eran ciertos. Lo que realmente quería era
verme libre de ese azote.
Me daba mucha vergüenza que alguien descubriera mi realidad. Cuando alguna persona
mencionaba algo sobre homosexuales me sonrojaba. No hallaba dónde meterme.
Tuve mi etapa de rebelión contra la sociedad. Odiaba a los que contaban chistes
burlándose de los "playos" o los "maricones". ¡Si supieran cuánto sufrimos a causa de
nuestra inclinación sexual no hablarían así! —pensaba en mis adentros.
Frecuentaba los bares de homosexuales para no sentirme tan diferente. Necesitaba estar
con personas como yo. Me dio por imitar a cantantes femeninas. Me vestía de mujer y
cantaba como ellas. Alegraba el ambiente para otros, pero internamente me sentía vacío.
En un intento desesperado por encontrar una solución, me acerqué al cristianismo.
Buscaba una respuesta, pero encontré que en muchas iglesias tampoco tenían actitudes
aceptables hacia los homosexuales. Sólo hablaban de que era pecado, pero no ofrecían
una solución efectiva.
Cuando realmente comencé a recibir esperanza eficaz fue cuando me acerqué a un
ministerio cristiano donde me ayudaron tanto en el área emocional como el espiritual.
Ahí descubrí lo que era la liberación espiritual. Aprendí sobre el trabajo de los demonios.
Aprendí que existen espíritus malignos que pueden distorsionar la identidad sexual y que
entran a ejercer influencia sobre las personas a través de heridas emocionales causadas
por abusos sexuales y emocionales. Por fin dí con la raíz de mi problema.
Me sometí a terapia con una psicóloga cristiana y también a un proceso prolongado de
liberación.
En el tratamiento psicológico descubrí que la raíz emocional de mi homosexualismo
había sido el rechazo de mi padre. Desde el principio, él había querido una mujercita, no
un hijo varón. En su intento inconsciente de llenar ese deseo, me dejó crecer el pelo y me
vestía como mujer. Tengo fotos de mi niñez en las que parezco una niña. Mi madre, por
no contrariar a mi padre, le permitió hacer esto.
Otro factor fueron los abusos sexuales. Primos, tíos y "amigos" de la familia, me violaron en diversas
ocasiones, dejando una huella indeleble en mi alma.
Descubrí que los demonios de homosexualismo trabajan en equipo con muchos otros
espíritus inmundos de seducción, malicia, lascivia, perversión, fornicación, culpa,
vergüenza, humillación, rechazo, temor. La lista de los demonios que salieron de mí
parecía interminable, pero por fin alcancé la victoria.
Lo primero era lograr detener los contactos sexuales con otros hombres y lo hice. Pero
entonces se apoderó de mí el temor de que me iba a quedar asexuado, porque no sentía
ninguna atracción hacia las mujeres. Pero continué trabajando todas mis áreas psicológicas
conflictivas, y aprendí a dar lucha espiritual por mí mismo. Dios también me puso en el camino a
personas comprometidas que me ayudaron fuertemente.
Por fin vino el premio a mi arduo esfuerzo. Comencé a experimentar algo que nunca
antes había sentido: atracción por la mujer. Me sentía realizado. Me enamoré de una
mujer, que aunque no me correspondió, para mí de todas maneras fue una victoria,
porque nunca antes me había enamorado de una mujer.
He madurado tanto emocional como espiri-tualmente. Mi relación personal con Dios se
ha fortalecido muchísimo. Él me ha dado diversos dones de revelación. Escucho su voz
en profecía tanto para mí como para otros. Él me ha dicho que, en el tiempo perfecto de
Él, me dará una esposa que, aun conociendo mi pasado homosexual, me va a aceptar
como soy y juntos vamos a desarrollar un ministerio de rescate de homosexuales.
Tengo el gozo de Dios en mi vida. Confío en Sus promesas y Su paz gobierna mis
pensamientos y mi corazón.
Sólo el que ha logrado salir del homosexualismo como yo, puede entender el alivio tan
grande que es haber escapado de esa cueva de corrupción. Mi vida está totalmente
transformada.
Mi recomendación para ti que estás luchando es primero, aceptar que el homosexualismo
no es normal. Es una aberración. El homosexual no nace, se hace. Viene de patrones
familiares defectuosos y de abusos sexuales en la infancia y adolescencia. Esas
experiencias negativas y dolorosas sirven de terreno fértil a espíritus de homosexualismo
que comienzan a ejercer influencia sobre la vida de sus víctimas. En cierto momento, ya
entra en juego la voluntad de la persona. El abuso, aunque es desagradable, estimula
sexualmente al niño y lo deja activado. Ya el niño experimentó el placer sexual y, dada la
oportunidad, lo buscará de nuevo pero en circunstancias no amenazantes.
Aparte de los abusos y violaciones sexuales, entran en juego también los patrones
familiares defectuosos. Si el niño no obtiene el cariño, el apoyo y la aceptación del padre,
inconscien-temente seguirá buscándolo en otros hombres.
Aunado a esto, si la madre tiene una personalidad fuerte o amorosa y el padre es débil o
desinteresado, al niño le resultará más atractivo imitar a la madre, lo cual puede hacer que
en él se desarrollen conductas y gestos afeminados.
Cada caso es diferente y por esto las personas con trastornos de identidad sexual
necesitan buscar tratamiento psicológico profundo, pero es muy importante que busquen
a un profesional cristiano porque no sólo van a necesitar psicoterapia sino también
liberación. Todas las experiencias negativas en torno a la identidad sexual han preparado
el terreno para los demonios que atacan al ser humano promoviendo perversiones
sexuales. Otro factor que no hay que ignorar es el de la herencia espiritual. Hay familias
en las que los demonios de homosexualismo ya han penetrado y, una vez que entran, si
nadie da la lucha espiritual que se requiere para expulsarlos, seguirán contaminando a
otros miembros de la familia a lo largo de las generaciones. También, este tipo de
demonios puede ser enviado por medio de un homosexual practicante de hechicería que
se enamora de un joven y envía demonios a él para tratar de seducirlo y lograr que se
involucre con él. Aún puede darse que alguna persona que quiera maldecir a alguien,
invoque espíritus de homosexualismo y los envíe contra esa persona o contra sus hijos.
Las personas que hemos caído en las garras del homosexualismo necesitamos
comprender que la psicología por sí sola no es suficiente para rescatarnos. Es necesario
combinar el tratamiento psicológico desde una perspectiva cristiana con el poder de Dios
para la liberación espiritual. Aun usando estas dos armas, la lucha es muy fuerte y sólo
los valientes perseveran hasta alcanzar la meta.
El homosexual es primero víctima, pero en cierto momento, toma una decisión consciente
de aceptar esta condición y con esta decisión, el demonio adquiere el control de la
voluntad del individuo.
Para vencer el homosexualismo, es necesario aprender a usar la Palabra de Dios como
espada. A continuación comparto contigo algunos pasajes bíblicos que dejan muy claro
que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no son aceptables para Dios
porque son aberraciones.
No erréis...ni los afeminados, ni los que se echan con varones...heredarán el reino de
Dios.
1 Corintios 6:9-10
No te echarás con varón como con mujer: es abominación. Levítico 18:22
Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y
desobe-dientes...para los sodomitas...y para cuanto se oponga a la sana doctrina. 1
Timoteo 1:9-10
Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron. Levítico 20:13
Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que
deshonraron entre sí sus propios cuerpos. Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues
aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual
modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su
lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos, hombres con hombres, y
recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron
tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que
no convienen...habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas
son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las
practican.
Romanos 1:24, 26.28, 32
Dios no te condena por tener una identidad sexual dañada por abusos sexuales,
patrones familiares enfermizos y demonios de homosexualismo enviados por
brujería y maldiciones, pero sí te pide reconocer que estás afectado y buscar la
restauración emocional y espiritual que necesitas para alcanzar la victoria

No hay comentarios:

Publicar un comentario